MI SUPER PODER

 Ese título es un poco confuso dado que he escrito varias veces sobre mi incapacidad de encontrar ese color, textura o aroma que me hace especial. Mientras veo todo el tiempo como las demás personas exploran sus capacidades y se hacen grandes y reconocidos en aquello que eligieron como su don, talento o super poder. 

También recuerdo haber dicho que para continuar con vida, es necesario aferrarse a algo, que puedes ser ambicioso si eso te reconforta y te da propósito, también puedes ser un mezquino o simplemente un hijo de perra si así sientes que tienes los pies en la tierra sin la necesidad de querer desaparecer todo el tiempo. Y hasta he dicho que no hace falta aferrarse a metas o sueños tan grandes o ambiciosos como fundar un país, por ejemplo, solo por el hecho real de que muchas personas luchamos por la falta de energía que tenemos en nuestra vida, la depresión es real. Por eso, después de tantas charlas con mi psicóloga, llegué a la conclusión de que era mejor rendirme con todos esos sueños tan únicos y especiales que tenía, sentí que lo más sano para mí dada mi condición, era enfocarme en dar un paso cada día. 

"Haz cuanto te sientas cómoda sin forzarte demasiado, y alégrate por cada día que decides recibir." 

Fue una transición sin duda alguna muy difícil para mí; yo nunca fui tan simple, siempre he vivido de manera muy intensa, pero en ese punto de mi vida creí que lo mejor era bajar la intensidad, dejar de exigirme tanto, descansar más, relajarme más, y lo más importante, permanecer. Yo ya había experimentado suficiente de la vida como para saber que ir en la dirección opuesta al resto, es una de las cosas más complicadas que existen, que hay mucho qué sacrificar, mucho qué soportar y llorar; yo jamás pude saber si hacerlo valía la pena por el resultado que obtendría, no pude porque fue tan fuerte todo que colapsé. 

Ahora ya solo importaba refugiarme dentro del montón para sobrevivir a mí misma. Ir a la universidad, trabajar, casarme, tener hijos y morir por vejez. No hacer nada descabellado o fuera del plan habitual de vida que el mundo creó para nosotros. De verdad pensé que me volvería igual que los demás, pero no funcionó porque me di cuenta que ni siquiera eso era fácil para mi. 


Quizás te preguntes por qué te cuento cosas tan personales, la verdad es que siempre lo hago, pero esta vez lo hice con el propósito de incentivarme a mí misma a perder el miedo. He tenido muchas luchas conmigo misma a lo largo de mi vida, que si mi identidad, que si mi filosofía de vida, que si mi moral, que si mis propósitos, que si mis dones; me he lastimado mucho. Pero sabes, creo que hoy entendí algo...No es una necesidad retomar actividades que antes hacía y me llenaban de felicidad, porque no son lo que me define como ser, no soy lo que hago, ni lo que pienso, ni lo que siento. Y aunque intente ser perfecta, siempre fallaré porque jamás podría alcanzar algo que nunca estuvo lejos, algo que ya soy. 

Y sobre todo, no debo tener miedo de cometer errores, tomar un camino distinto o expresarme de manera diferente, porque mientras cree un buen impacto en mí, lo demás no importa. Y el día que por fin muera, estoy segura que alguien valorará todo lo que escribí. 

Comentarios

  1. Hola soy yo de nuevo, vuelvo a pasarme por aquí después de mi último comentario. El haber leído esto hace que no te imagines la alegría y el alivio que me da. Gracias a tu valentía de compartir algo tan íntimo; es que puedo notar que este proceso para ti no ha sido un camino lineal, sino que una verdadera batalla por encontrar la paz para ti.

    Me parece increíblemente poderoso cómo pasaste de intentar refugiarte en el montón para sobrevivir, a entender que no eres lo que haces, ni lo que piensas, ni lo que sientes. El que tengas ese conocimiento pleno de conciencia es la verdadera libertad. Me hace muy feliz saber que por fin estás soltando esa carga tan pesada de la perfección y la comparación y que vas avanzando poco a poco.

    Lo que más celebro de tus palabras es tu compasión contigo misma. El pasar de la autoexigencia al paso a paso es el acto de amor propio más grande que existe. Aceptas que ni siquiera el plan habitual era para ti, y eso no tiene nada de malo; al contrario, te hace única. Entender que ya eres todo lo que necesitas ser, sin tener que alcanzar nada externo, es una victoria absoluta.

    Me llena de entusiasmo y nostalgia verte perder el miedo a equivocarte o a ser diferente. Al final, ese impacto en ti misma del que hablas es lo único que realmente importa. Sigue escribiendo, sigue siendo tú y, sobre todo, sigue avanzando y permaneciendo en esa paz que te mereces.

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