Con el tiempo hemos definido cada emoción, principalmente la felicidad y la tristeza, como instantes pasajeros en la vida. Debido a distintos factores, incluso llegamos a pensar que uno de esos términos es mucho más favorable que el otro, que con uno se vive y respira mejor, mientras que con el otro se destroza el corazón y con él el alma entera.
La realidad es que es imposible mantener durante toda una vida el mismo estado de ánimo, sí, pero tampoco significa que la culpa de nuestra calidad de vida, sea de esta u otra manera, la tienen las emociones.
Cada sentimiento porta un papel importante en la manera en la que percibimos los acontecimientos presentes en nuestra vida, la de los demás o el mundo entero. Sin embargo, las cosas tienden a ir mucho más allá de lo que nos proponemos ver; algunas veces es inevitable atravesar momentos de extrema tristeza o de "inutilidad", etapas, sean cortas o largas, en las que parece que no hacemos mucho por la forma en la que nos sentimos, pero intentamos sobrellevarlo. En ocasiones resulta muy complicado encontrar una razón por la cual de pronto todo se desmorona y parece que se nos cae la vida, nos asfixiamos.
¿Qué tal si te digo que esos lapsos en los que parece que nada avanza son totalmente necesarios para que todo eso que esperas, todo eso a lo que aspiras, de pronto puedas verlo como parte de tu realidad con tus propios ojos?. No sé tú, querido lector, pero a mi me parece que a veces el simple hecho de entender que todo lo que ocurre tiene una razón, una simple razón detrás de su existir, puede ser una enorme revelación en un momento de incertidumbre y oscuridad, puede ser esperanza.
Hay de todo tipo de personas con múltiples deseos, esto se relaciona a todos. Así solo quieras una vida simple, quieras una vida más elaborada o quién sabe. Por ley (literalmente), las cosas no pueden ser de una u otra forma eternamente, se necesita el equilibrio generado entre un obstáculo y el rebaso del mismo, y gracias a esa linda armonía disfrutamos del día y la noche, los que nos dan la posibilidad de organizarnos de manera útil para lograr distintos objetivos de forma completamente balanceada. Pues, así pasa con todo en la vida, nada deja de avanzar.
Así que recuérdalo en esta frase: TODO LO QUE SUBE, TIENE QUE BAJAR.
Tener presente este hermoso principio existencial nos ayuda a manejar las situaciones que ocurren en el transcurso natural de la vida de un modo mucho más consciente y elevado, lo cual es sumamente positivo para nuestro desarrollo y crecimiento como seres.
Hacernos conscientes en este aspecto de la vida, nos hace tener más confianza en la fluidez con la se mueven las cosas, creer en la magia del universo y en nosotros mismos para lograr alcanzar lo que sea, sin límites, en esta experiencia terrenal. La decisión está estrechamente relacionada con nuestra infinita capacidad de creación, en cuanto la integramos como base fundamental de todos nuestros proyectos o nuestra vida entera, llegaremos mucho más lejos de lo que podríamos haber imaginado.
Se siente como aceptar la conexión universal y reclamar el derecho propio como co-creadores de nuestra realidad.
Se percibe como un salto de fe.
Nuestra posibilidad de vivir al máximo y llegar tan lejos como anhelemos, es tan grande, que aún cuando sentimos la desesperanza y la impotencia apoderarse de nuestra visión, se sigue creando el momentum. Porque todo está perfectamente diseñado para que las oportunidades de expandirnos y evolucionar hacia nuestra versión iluminada, sean innumerables.
Aquí es donde hace falta recalcar una de las verdades más tranquilizantes que se pueden encontrar, y es que así como la vida llega a ser tan impredecible y caemos en la nada repentinamente, podríamos estar en el todo sin saberlo. Eso solo es prueba de que nos desplazamos en un espacio atemporal, donde todo puede ocurrir o dejar de; todo esto es dual/no dual, pero perfecto, esencialmente.
Culminando, todo lo que he escrito se puede resumir en el siguiente texto: no importa si la vida va recta, se desvía y sigue ese ciclo cuando intentas alcanzar algo, puede ser una meta simple como obtener la paz o la felicidad. Al final, solo ten presente que mientras te revuelcas en el nudo existencial que generas en tu mente, lo superas, te levantas y sigues luchando, el momentum sigue en crecimiento y definitivamente llegará el instante justo en el que estés preparado para ese impulso, para esa materialización de la realidad que continuamente deseaste. Y mientas honres tu vida y tu creencia, lo verás un día manifestarse, porque ahí estuvo tras el velo de la realidad en la que respiraste por tanto tiempo, siempre fue tuyo.

Al momento de adquirir ese estado del ser en el que eres todo lo que quisiste, serás consciente de que desde el comienzo, fue necesaria la participación de la belleza y el terror en tu historia de éxito, aunque ningún sentimiento fue definitivo, se complementaron para dirigirte al hoy que vives, te enseñaron a reconocer que todo cuanto pases en tu experiencia de vida, es fundamental para ser tan perfecto como eres y siempre fuiste. Ahora, aceptando la dualidad como parte de ti, te acercarás inevitablemente a ese final llamado plenitud.
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