JUNTOS

 Se sabe que cada ser vivo afronta sus propias dificultades, que todos tienen más de una debilidad y que eso no los hace necesariamente inútiles; se saben tantas cosas del hombre, que lo más simple se ha vuelto difícil de aprender. 

No me corresponde darle definiciones a las palabras porque cada humano tiene una programación distinta para su forma innata de ser, no me corresponde dar explicaciones sobre lo que se siente ser de una forma, sentir de una forma o entender algo de manera distinta, porque la mayoría ya formó sus definiciones y ahora se aferra a ellas. Y si sigo enumerando la cantidad de cosas que no tiene sentido decir ni hacer, porque ya se crean de forma única e individual, entonces ¿para qué escribo? ¿para qué vivo?

Por esa razón nadie piensa en ninguna de esas cosas al momento de llevar a cabo su vida, tomar sus decisiones y darse un tipo de valor, y por eso escribo mis sentimientos más profundos a la vista de todo el que quiera leerlo; nadie te conoce, nadie te comprende, y nadie te salva. Eres tú y tú. En todos los aspectos de la vida juega la misma dinámica solitaria y asfixiante. 

A veces siento rencor por mis progenitores, a veces los culpo por haberme dado la vida, por no evitarlo, por hacerme vivir. Y cada vez que siento rabia hacia ellos tiendo a sentir culpa también, culpa por juzgarlos y darles el peso de mi vida. Y a veces siento lo mismo hacia todas las personas que por casualidad o razón, han tenido que conocerme.

Así como todo existe y funciona perfectamente de manera individual y solitaria, todas las cosas están ligadas a algo más, en la vida las cosas no dejan de relacionarse y entrelazarse, romperse y volverse a juntar; así mismo son las personas, así mismo somos nosotros. Mientras observo la dinámica de las relaciones, me doy cuenta de lo mucho que impactan en toda la experiencia vida, me doy cuenta de lo necesarias que son para hacer cada aprendizaje en nuestra vida, y me pregunto: por qué será tan doloroso? 

Es doloroso amar ultimamente, pero no hay una razón exacta por la que lo sea, podemos quedarnos con la idea de que el dolor está estrechamente relacionado a todo lo que existe, es el impulso al crecimiento y desarrollo que necesitamos para brillar cada día más. Pero aún intentando tomar esa idea, la pregunta no dejará de persistir, porque estamos hechos para vivir juntos, para amar juntos y llorar juntos. Estamos hechos para convivir, aferrarnos y dejar ir.



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