LLENA DE ODIO

 Al ser humano se le exige ser funcional dentro de la sociedad, no se quieren aparentes "holgazanes" ni discapacitados o enfermos, pero hay muchísimos de ese estilo de personas en el mundo y cada uno vive su propia batalla. 

Yo por ejemplo, sorpresa, tengo un trastorno y te aseguro que mi vida no es nada fácil; entiendo que para nadie lo es y por eso me ves tan desesperada por salir de esta burbuja a la que llaman vida. Porque si mi vida no va a mejorar ni siquiera si logro regular mi enfermedad y encontrar "estabilidad" entonces para qué quiero ser parte de este juego tan difícil? A la gente no le gusta tu condición ni comportamientos, pero tampoco te sueltan y dejan tomar la decisión definitiva. Entonces que es lo que quieren de mi? 

Se han reído, se han burlado, me han llamado inútil, incompetente, peligro, monstruo, enferma, tonta, incapaz, etc. Y lo peor es que cada vez me lo creí y lloré. Me han hecho sentir múltiples veces como una basura inservible, tanto, que aprendí a tratarme igual, lo cual no recomiendo por ningún motivo. Por esa razón el ser humano me parece demasiado increíble, llevan consigo el peso más grande que existe, o sea ellos mismos, y aún así viven para conectarse, forjar y manejar múltiples relaciones a la vez. Con esto solo quiero decir que los admiro, realmente es impresionante la forma en la que viven sus efímeras vidas, tratando de disfrutar todo al máximo y dándose la oportunidad de desarrollar identidades maravillosas y llenas de color a pesar de lo complicado que resulta ser existir. 

Pero quiero confesar algo, estoy llena de odio. Siempre paso la mayoría del tiempo luchando contra mis pensamientos negativos, intrusivos, mis miedos y quien sabe qué más, lucho por no etiquetarlos como malo, sino como catalizador de todas las cosas positivas que tiene mi vida, que tengo yo como persona, pero hoy me di cuenta que estoy cansada de hacer eso, que no quiero luchar pero tampoco entender qué pasa, no quiero esforzarme por que los demás entiendan por qué soy lo que soy o actúo tan diferente, no luchar por demostrar que soy una buena estudiante, que soy una buena hija, que soy una buena pareja, que soy apta para ese trabajo, ni siquiera quiero tratar de demostrarte porqué mis escritos y mi arte en general es tan valioso. No quiero, porque estoy harta, estoy exhausta, quiero descansar. 

La vida a cometido mil y una injusticias conmigo, y yo siempre trato de excusarla, de que todo esté bien aunque la viva representación de mi vida sea un desastre. Hoy escribo esto porque quiero desahogarme, sí, hoy me vale todo. Y en ese orden de ideas digo que no tengo razones para explicarte por qué esto es arte. Adiós.


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